Andas, corres y adelantas con miedo.
Corres, hasta que tu corazón está apunto de colapsarse.
-¿Tienes miedo?
Y tu respondes que si, que no aguantas más, que te saquen ya de ahí, que dejen de seguirte.
Sientes que caes, que no paras de caer y cada vez tocas más fondo.
Tu nudo en la garganta no deja de apretarte, y hasta que no lloras y gritas, ella no te deja en paz.
Si, esa oscuridad.